Diagnóstico
Radiografía periapical y, en casos complejos, CBCT (escáner 3D dental) para ver con precisión la anatomía de los conductos.
Tratamiento de conductos con magnificación, dique de goma y limas rotatorias de níquel-titanio. La técnica con mayor tasa de éxito documentada.
Si la caries ha llegado al centro del diente, o el diente ha sufrido un golpe, hay que actuar.
La endodoncia evita la pérdida del diente. Cuando es posible salvarlo, siempre es preferible a la extracción seguida de implante: mantiene el ligamento periodontal, la propiocepción y la biología natural.
Cinco pasos con el estándar más exigente: dique de goma, magnificación y limas rotatorias.
Radiografía periapical y, en casos complejos, CBCT (escáner 3D dental) para ver con precisión la anatomía de los conductos.
Una vez dormida la zona, no hay dolor durante el tratamiento. Ningún paciente sale con sufrimiento.
Lámina de goma que evita la contaminación por saliva durante toda la intervención. Estándar imprescindible de calidad.
Localizamos conductos con magnificación, instrumentamos con limas rotatorias NiTi y desinfectamos con hipoclorito de sodio.
Rellenamos con gutapercha y cemento sellador. Reconstrucción provisional y, casi siempre, corona en las semanas siguientes.
Una sesión de entre 60 y 90 minutos para un molar; menos para incisivos o caninos. En casos complejos puede dividirse en dos sesiones.
Puede oscurecerse ligeramente con el tiempo. Si ocurre, se puede blanquear internamente o resolver con una carilla o corona.
Los molares y premolares casi siempre, porque se debilitan tras la endodoncia. Incisivos y caninos no siempre.
El nervio se necrosa, la infección avanza y se forma un absceso. Se puede perder el diente y la infección puede afectar a estructuras vecinas.
30 minutos para conocer al especialista, valorar tu caso y recibir un plan orientativo.